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El registro de lobbies en Francia, seis meses después

 

Últimamente se habla mucho del lobby en España, especialmente en relación con su regulación. Resulta interesante fijarse en la situación que vive esta actividad en Francia, también desde el punto de vista regulatorio.

Según publicaba la Asociación Profesional de las Relaciones Institucionales (APRI), el año nuevo ha traído la novedad de que la Justicia francesa imponga sanciones contra aquellos que no se inscriban en el registro de la Administración.

Desde el pasado 1 de julio existe la obligación de registrarse en un directorio de la Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Pública (HATVP, por sus siglas en francés). Los datos publicados por dicha institución seis meses después de la creación del registro arrojan un saldo de 858 entradas en el directorio, una cifra alejada de las 1.680 entradas del registro de Italia y las 5.731 de Canadá.

¿Quién debe inscribirse en el registro francés? De acuerdo con la HATVP, toda entidad legal -sindicatos incluidos- y persona física que “tome la iniciativa de ponerse en contacto con un funcionario público para tratar de influir en una decisión pública” y que lo haga de forma regular.

A todos los registrados se les exige informar sobre la identidad de la organización a la que pertenecen, así como los temas de los que van a tratar con los representantes públicos. En concreto, están obligados a realizar una declaración anual de actividades en la que deben detallar las acciones que han llevado a cabo y con quién se han visto, hablado o escrito.

En cuanto a las sanciones que se contemplan, se fijan multas de hasta 15.000 euros y un año de prisión para aquellos que no hayan cumplido sus obligaciones de información. Se establece además la prohibición de comerciar con la información o documentación obtenida, intentar lograr información de forma fraudulenta, pagar a un representante público y ofrecerle regalos.

Pese a todo, la puesta en marcha del registro está sacando a la luz sus limitaciones. La propia HATVP se ha visto obligada a reconocer la dificultad del proceso de inscripción y ha ampliado el calendario. De hecho, hay voces que apuntan a que si el sistema no mejora, se corre el riesgo de que termine siendo eliminado, en gran medida por la falta de recursos humanos y financieros de la HATVP.

 

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