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Los 15 errores más comunes en campaña electoral

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Mañana jueves a medianoche comienza oficialmente la campaña electoral. Por delante, 15 días de viajes, eventos, entrevistas, debates y anuncios para tratar de convencer a los votantes de cara a las elecciones del próximo 20 de diciembre.

A continuación, recuperamos una recopilación con los errores más habituales que los partidos suelen cometer en campaña, fruto de la experiencia de MAS Consulting trabajando durante los últimos años con una larga lista de líderes políticos a nivel nacional e internacional. Si bien es cierto que en España la comunicación política se ha profesionalizado mucho en los últimos años, todavía hay un gran camino por recorrer.

1. Hacer en 15 días lo que se tenía que haber hecho en cuatro años. Es muy habitual que durante la legislatura los partidos se relajen y se confíen desde el punto de vista de la comunicación. Cuando se aproximan las elecciones, las prisas suelen aparecer y en demasiadas ocasiones se intenta hacer todo aquello que durante los cuatros años anteriores no se ha hecho. Por ello, el mejor momento para empezar a preparar las próximas elecciones es el día después de las votaciones. La idea de campaña permanente es ya una realidad.

2. No tener un único jefe de campaña. Todo candidato debe tener una persona que tenga autoridad y capacidad para dirigir a un equipo y ser la cabeza pensante de la campaña. Un candidato no puede estar pensando en la cuña radiofónica, la trastienda del mitin o de lo que necesita la prensa, para todo ello necesita un equipo de campaña y un jefe capaz de dirigir y coordinar. En Estados Unidos esta función siempre recae en manos profesionales, mientras que en España, todavía suelen ser perfiles políticos los que están al frente de las campañas, a veces con experiencia y conocimientos de Comunicación Política, pero muchas otras no.

3. No tener una estrategia clara. La estrategia, junto con el mensaje, son los pilares de toda campaña, lo que debe orientar el curso de todas las acciones. En España, por desgracia, todavía reina muchas veces la improvisación.

4. No medir al adversario. En campaña nunca debe despreciarse a ningún rival y de hecho, debe analizarse y conocerse bien las fortalezas y debilidades tanto propias como de los adversarios. En este sentido, en esta campaña este aspecto se complica ya que el número de actores ha crecido de cara a esta elección.

5. Responder a todos los ataques. Un error que comete buena parte de los políticos es responder a todas las críticas y envites que le lanzan sus oponentes. Frente a eso, el candidato debe tratar de llevar la iniciativa en campaña, imponiendo su agenda y consiguiendo que se hable de los temas que a él le interesan. Toda campaña es una lucha de agendas.

6. Obsesionarse con las encuestas. Aunque los sondeos de opinión son importantes para identificar tendencias, no hay que caer en la obsesión. Además, hay que ser consciente de que las encuestas no sólo tratan de medir la opinión pública, sino que también tratan de crearla, por lo que hay que darle su justa importancia.

7. Prometer lo imposible. Las campañas en España suelen ser un concurso de promesas para el elector. Los candidatos han de tener presente que si no se cumplen les pesará en su imagen en el corto y medio plazo. Muchos candidatos fueron derrotados por sus promesas incumplidas.

8. No coordinar el mensaje entre los portavoces. La disciplina de mensaje es fundamental para el éxito de toda campaña. Por ello, los partidos han de trabajar para contar con buenos portavoces que en todo momento estén coordinados entre sí para transmitir los mismos mensajes. Para alcanzar esto, la planificación y la coordinación son la clave.

9. Descuidar las emociones. Las historias, los ejemplos y las anécdotas son parte del éxito de una buena comunicación y lo son porque apelan a las emociones. El voto es una decisión con un componente emocional muy fuerte, por lo que una buena campaña ha de ser consciente de este aspecto en su comunicación.

10. No pensar visualmente. Las mejores campañas son aquellas que tienen un componente visual muy fuerte. Por eso, en una campaña interesan tanto los discursos como las imágenes que se generan en los actos, los mítines y demás eventos. En campaña una imagen vale más que un millón de palabras.

11. No proponer soluciones. El exceso de crítica y de mensajes negativos puede ser perjudicial. Por ello, si un candidato sólo se dedica a atacar a su adversario, pero no propone soluciones a los problemas de los ciudadanos, lo tendrá difícil. Se trata de buscar el equilibrio entre crítica y propuesta.

12. Utilizar internet como una moda. Internet tiene sus propios códigos, lenguajes y reglas del juego. Muchas campañas todavía usan la Red con los mismos criterios que se elabora una nota de prensa o un tedioso vídeo institucional. La clave para la comunicación política online es generar contenido de valor adaptado a este medio.

13. Abrumar con datos. En campaña, menos es más. Por ello, hay que evitar el exceso de información, de números y de datos. No se trata de abrumar, sino de informar de lo más relevante.

14. Desconocer las necesidades de los medios de comunicación. Las campañas se hacen pensando en los medios de comunicación. En función del impacto que tengamos en la prensa, la televisión, la radio y los medios online nuestro mensaje tendrá mayor o menor repercusión. Muchos responsables de campaña todavía no entienden que la batalla política y mediática consiste en reaccionar con rapidez, ya que el ciclo informativo es continuo. Por ello, hoy no gana el más grande, sino que gana el más rápido.

15. Obsesionarse con los eslóganes. Los candidatos tienden a dar una gran importancia a los eslóganes de campaña. De hecho, a menudo consideran que son el motivo de su éxito (o fracaso); pero la realidad es que el eslogan, por sí solo, no sirve para nada si detrás no hay un relato creíble, coherente con el candidato y transmitido de manera eficaz.

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