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¿Saben los partidos y sus candidatos usar Internet?

A continuación reproducimos un reportaje titulado “¿Saben los partidos y sus candidatos usar Internet?” publicado en El Mundo aprovechando la cercanía de las próximas elecciones autonómicas  y municipales.

Los candidatos se lanzan a crear sus páginas y sus perfiles en Internet ahora que se acercan las elecciones, cuando lo deberían haber hecho hace mucho.

Daniel Ureña en El Mundo

Agresiva, movidita… y muy, muy sonora. El sitio web electoral del candidato socialista a la alcaldía de Madrid, Jaime Lissavetzky, se suma a la lista de campañas en Internet de algunos candidatos en Madrid, como Alberto Ruiz-Gallardón (PP) o Tomás Gómez (PSOE), que brillan por la torpeza de su realización o por su dejadez.

“Es muy ‘casera’, no hemos hecho grandes sofisticaciones”, advertía el candidato socialista a la alcaldía de la capital en la presentación del sitio web ‘laclavequecambiamadrid.es’. Se basa en vídeos cortos a los que se accede desde una página web con letras rojo intenso sobre blanco, con permanente movimiento y con sonidos agudos, que enlaza directamente al programa en formato PDF y a varias cuentas en sitios ‘2.0’ externos (Facebook, Twitter, Tuenti, YouTube, Flickr) de los que se encarga el equipo del candidato: no hay manera de contactar con él directamente.

Detalle de la página web del candidato Jaime Lissavetzky

Detalle de la página web del candidato Jaime Lissavetzky

Por si fuera poco, un rápido análisis superficial es suficiente para concluir que el sitio no cumple con las mínimas normas de accesibilidad web.

El responsable de la campaña es Félix García Lausín, que quiso destacar que un equipo de voluntarios virtuales contestará a los todos comentarios como compromiso de Lissavetzky. Se espera que el sitio web cambie “en menos de dos semanas” con las preguntas y sugerencias recogidas en las redes sociales.

Por su parte, el recientemente lanzado sitio web del candidato Alberto Ruiz-Gallardón fue noticia por su famosa fotografía de daneses en su sitio web electoral. Es una página muy pobre, en donde la participación ciudadana se basa en la petición de propuestas que Gallardón hace a los ciudadanos a través de la página, aunque no hay compromiso de que las vaya a evaluar directamente.

El candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, tampoco aprueba, pero quizá por dejadez. ‘Contigotomas.es’ es, en realidad, ‘Tomasgomez.org’, un lavado de cara que se hizo simplemente insertando la página web antigua dentro de la nueva mediante un ‘frame’. En este caso sí proporciona información más extensa sobre la candidatura, aunque de forma poco interactiva.

Internet y política

Independientemente de la estética o de las polémicas sobre el contenido de los sitios web electorales, ¿realmente los equipos de campañas comprenden cómo funciona Internet?

“No, no saben”, asegura Luis Arroyo, experto en comunicación política de Asesores de Comunicación Pública, y añade que Internet “crea una fascinación, es algo relativamente reciente sobre lo que ha surgido rápidamente multitud de ‘gurús’, de ‘sobrinos de’ espabilados o ‘cuñados de’ que conocen la herramienta pero que no saben de comunicación política”.

Otro experto en comunicación política, Daniel Ureña, socio director de MAS Consulting, opina que “muchos políticos saben que tienen que utilizarlo, pero no saben muy bien para qué, y lo hacen sin mucho convencimiento“. “Ahora lo vemos a medida que se acercan las elecciones, que los candidatos se lanzan a crear sus páginas y sus perfiles, cuando lo deberían haber hecho hace mucho“, comenta.

En el caso del sitio web de Jaime Lissavetzky, Ramón Salaverría, profesor de periodismo de la Universidad de Navarra, afirma que “cualquier internauta se da cuenta de que esa web es un atentado a las más básicas normas comunicativas de la Red“.

Salaverría confiesa que no se atreve a afirmar que los asesores de campaña de Lissavetzky “hayan hecho aposta una web tan grotesca”. “Me resisto a pensar que hayan considerado mejor que la gente se ría del candidato, a que no hable en absoluto de él”, apunta.

Es incluso más tajante el profesor del IE y reconocido bloguero Enrique Dans. “Me parece un sitio diseñado por quienes se creen que la web es la tele”, asegura, y marca alguno de sus errores: “Absurda hipertrofia de Flash, vídeo a toda pantalla y planteamiento completamente desfasado, de tipo ‘crear espectáculo’, una idea más propia de los 90 que de ahora”, apunta.

Efecto limitado, pero ayuda

Luis Arroyo afirma que las nuevas tecnologías tienen una importancia muy relativa en los resultados electorales, y aunque asegura que “es innegable que hacer una buena campaña en la Red ayuda“, en el caso de Madrid la influencia de Internet podría mover como mucho “alrededor de los 5.000 votos”.

“Las nuevas tecnologías ayudan, pero cuidado con exagerar su influencia”, comenta.

Queda sobre la mesa el uso que los políticos hacen de Internet, generalmente no como un canal de comunicación de ida y vuelta, sino de propaganda unidireccional. Y paradójicamente, “al final se usan como un efectivo ‘truco’ para captar la atención y la cobertura de los medios tradicionales”, recuerda Arroyo.

En el otro extremo se sitúan quienes piensan que la Red es una herramienta perfecta para el diálogo y el contacto con los electores, que demandan más. Según Daniel Ureña, “los ciudadanos cada vez dominan más el mundo ‘online’, por lo que son más exigentes también con los políticos en la Red”

“En lugar de ‘coleccionar’ pegatinas de aplicaciones buscando ser ‘dospuntocero’, hay que integrar esas funciones de manera que tenga sentido, y centrarse en proporcionar información, en comunicar de igual a igual y en interactuar con el ciudadano“, recuerda Enrique Dans, y concluye: “Sitio como estos demuestran que la distancia entre políticos y ciudadanos se agranda cada día más“.

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