Wikileaks y los nuevos retos de la comunicación gubernamental

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Wikileaks y los nuevos retos de la comunicación gubernamental

La publicación de un informe del Pentágono de más de 90.000 páginas sobre la guerra de Afganistán pasará a la historia más por la naturaleza de la filtración que por su contenido.

El informe, escrito por soldados y oficiales sobre la actuación del ejército estadounidense en Afganistán entre 2004 y 2010, fue publicado por Wikileaks el 25 de julio. El editorial del New York Times de esa fecha explica cómo Wikileaks se lo hizo llegar a los medios antes de hacerlo público:

“Los artículos hoy publicados están basados en miles de informes de inteligencia de los Estados Unidos: informes sobre enfrentamientos, errores, información sobre actividad enemiga y otros acontecimientos sobre la guerra en Afganistán, que se hicieron públicos el domingo en Internet. El New York Times, el periódico The Guardian y la revista alemana Der Spiegel recibieron este material hace semanas.

(…)

Wikileaks no reveló de dónde había obtenido el material. Wikileaks no estuvo implicado en la investigación, elaboración de informes, análisis y redacción de los medios. El New York Times ha estado cerca de un mes navegando por la información en busca de patrones, verificando y contrastando con otras fuentes de información, y preparando los artículos que se publican hoy. Los tres medios mencionados acordaron publicar sus artículos simultáneamente, pero cada uno ha preparado sus propios artículos.”

Wikileaks es una organización internacional, localizada en ningún punto en particular. La filtración  es un reto a los límites actuales de la comunicación gubernamental. Podría decirse que lleva el Open Government al extremo, ya que esta tendencia aboga por hacer públicos los datos que genere la actividad financiada estatalmente. El incidente de la filtración coloca el énfasis ahora en los límites de la transparencia. Mientras que parece haber consenso sobre la necesidad de una comunicación más fluida y abierta por parte de los gobiernos y las administraciones, Wikileaks se ha puesto en el otro extremo de la cancha, y obliga a administraciones y periodistas a replantearse este nuevo escenario.

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