
El Congreso de Los Diputados publica en su web el resultado del Registro de Intereses y Actividades de los diputados.

El carisma es una cualidad difícil de definir, y, de la misma manera, complicada de manufacturar. Pero ¿se puede entrenar el carisma?

En campaña no hay que apuntar a los puntos débiles del rival: hay que coger sus puntos fuertes y hacerlos propios. En eso consiste la triangulación.

La política exterior puede ser, ciertamente, dramática. Pero ¿puede ser también cómica o romántica? La revista FP hace su quiniela cinéfilo-política.

César Martínez estuvo estos días en Madrid para participar en nuestro PDC2010.

La especialidad de Steve Jobs siempre han sido los detalles. Apple no es sólo puntera en tecnología, sino también en creatividad y diseño de marca.
Publicado por: masconsulting el: 1 Agosto 2009
La viralidad es un atributo deseado de gran cantidad de campañas de marketing de cualquier ámbito. Su nombre proviene de ‘virus’ y su característica definitoria es la capacidad de difundirse y multiplicarse de forma autónoma, independientemente de los mecanismos habituales de difusión, como la compra de espacios publicitarios.
La finalidad de un mensaje viral es aprovechar la eficacia y la fiabilidad de los mensajes boca a boca (o email a email, pero siempre fuera de los medios tradicionales) para multiplicar el impacto de un mensaje.
Generalmente la viralidad se relaciona con una ocultación o directamente una falsación de la realidad para provocar interés. El famoso ‘Amo a Laura’ disfrutó de tanto éxito porque se presentaba como la campaña de la asociación Nuevo Renacer para promover la viginidad, cuando su intención era conducir a la gente hasta la web de MTV. Igual que el fingido robo del asiento de Zapatero en el Congreso. Ambos fenómenos, como tantos otros, se convirtieron en un tema de conversación, y la gente los vio, envió, compartió y comentó en cantidad mucho antes de saber qué o quién había detrás.
Desde la aparición de estas campañas, la viralidad ha sido una meta de numerosas agencias. Apoyándose en las nuevas tecnologías se ha intentado aprovechar el flujo natural de información entre internautas para introducir subrepticiamente algún mensaje. Algo que, eventualmente, ha provocado cierta animadversión hacia el concepto ‘viral’.
Sin embargo, el término puede no estar provisto de connotaciones negativas cuando se refiere únicamente a su difusión, y la campaña no está diseñada para confundir, sino que pretende convencer de que el mensaje merece ser difundido. Un contenido (un mensaje escrito, un vídeo, una fotografía…) se convertirá en viral si su distribución queda en manos de los usuarios finales.
La virtud de esta técnica de marketing es doble:
1 | Grassroots y astro-turfing « Comunicación Electoral
28 de Octubre de 2009 para ● 10:58
[...] masiva cooperación de una comunidad en la persecución de un fin. Íntimamente relacionados con la viralidad, los fenómenos grasroots son el objeto de deseo de cualquier campaña de [...]